EFECTOS DE LOS PROGRAMAS ALIMENTARIOS EN LAS PRÁCTICAS ALIMENTARIAS DE UNA COMUNIDAD INDÍGENA EN MÉXICO

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Resúmenes

Introdução

En Latinoamérica, las políticas públicas han tenido objetivos modernizadores que siguen la lógica del desarrollo (GARCÍA, 1999), lo cual también se ha visto reflejado en las políticas y los programas de alimentación. Estas políticas no toman en cuenta que la modernización no necesariamente suprime la tradición, sino que la reinventa (HOBSBAWN e colab., 1983). De tal forma, la modernidad necesita ser pensada como resultado de negociaciones y articulaciones entre lo local y lo global que genera formas particulares de ser modernos (AYORA y VARGAS, 2005).
En el caso de los grupos indígenas de México, la alimentación constituye un fenómeno complejo debido a su gran diversidad cultural y a las condiciones socioeconómicas en las que están inmersos. A ello se suman los cambios provocados en sus patrones de obtención, preparación y consumo de alimentos por los programas de intervención gubernamental.
Los grupos indígenas, al vivir en condiciones sociales consideradas como desfavorables, se convierten en una de las poblaciones que recibe más programas sociales, entre ellos, los que se centran en la alimentación juegan un papel preponderante. La mejora de la alimentación ha formado parte de las agendas gubernamentales para superar la pobreza. Las acciones de gobierno en esta cuestión han sido materializadas en políticas y programas deintervención.  Según MINTZ (2003), el Estado define los términos por los cuales las personas tendrán acceso a los alimentos a través de las políticas y los programas de alimentación. Estas políticas difunden información sobre el papel de los alimentos en la salud, aunque muchas  veces no se conoce el impacto de estas y cómo la recibe la población. Regularmente, sus mensajes se limitan a decir qué comer o no comer, sin considerar las determinaciones sociales que garanticen las condiciones adecuadas para que las personas puedan cumplir sus prescritos(LE BIHAN e colab., 2002).
Desde una postura crítica, no se puede considerar que los programas de alimentación son llevados a cabo al pie de la letra en las comunidades indígenas, dado que resignifican estos programas en su día a día. Los miembros de la comunidad no actúan como meros receptores de programas sociales, sino que participan activamente en su funcionamiento y adaptación a la realidad local, tal y como demuestra el enfoque centrado en el autor (LONG, 2007). Eso se debe a que esta propuesta considera la capacidad de agencia de los actores en sus análisis (GALLINA e colab., 2006).
Por otro lado, las políticas y los programas de alimentación no toman en cuenta que las preferencias alimentarias no se adoptan de forma exclusiva por el papel nutritivo de los alimentos, sino en relación con factores socioeconómicos, culturales y políticos de orden micro y macrosocial (MINTZ, 2003). Todos los grupos sociales tienen una cultura alimentaria que marca las pautas para escoger los alimentos según la ocasión y los recursos disponibles, así como las ideas y valores que se les asocian, y efectos que tienen en su cuerpo (GRACIA-ARNAIZ, 2007).

Objetivo

Analizar la influencia de los programas de abasto de alimentos en los patrones de obtención, preparación y consumo de alimentos de la población matlatzinca.

 

Métodos

Esta investigación siguió una metodología cualitativa con una estrategia de abordaje etnográfica (HAMMERSLEY e colb., 2009; LAPLANTINE, 2004). San Francisco Oxtotilpan, en el Estado de México, fue la unidad de observación y se analizaron solo en los programas de abasto de alimentos que reciben: Comedor Comunitario Sin Hambre, Desayunador Escolar Comunitario DIF, Apadrina a un Niño Indígena y Gente Grande.

El trabajo de campo se realizó de febrero a abril de 2016. Durante el mismo, se implementaron métodos clásicos de la etnografía y del enfoque centrado en el actor, como la observación no participante, participante, entrevistas semiestructuradas y grupos de discusión. Se retoman 9 de las 32 entrevistas realizadas a miembros de familias que recibían en el momento de la investigación al menos un programa de alimentación. La observación participante y el diario de campo fueron claves para conocer su alimentación, el funcionamiento de los programas y su vida cotidiana. La observación participante se centró en dos arenas: el desayunador escolar y el comedor comunitario. Esto permitió conocer a profundidad la práctica generada por estos programas.
Para la fase de análisis de este estudio se tomó en cuenta la información relevante de las tres fases del proceso de alimentación: obtención, preparación y consumo de alimentos. La obtención describe las formas de producción, recolección, compra, regalos, programas sociales, entre otros. La preparación abarca los diferentes tipos de platillos, técnicas e instrumentos utilizados para cocinar. El consumo incluye horarios y tiempos de comidas, tipo de alimentos, los de mayor consumo y los platillos típicos de la comunidad.

 

Resultados/Discussão

La obtención de alimentos en San Francisco Oxtotilpan pasó de un sistema de agricultura y recolección a un modelo de abasto con acceso a alimentos industrializados favorecido por programas de gobierno. Es importante subrayar que estos programas parecen no considerar los repertorios alimentarios de uso común de los miembros de la comunidad, ya que envían productos que no se acercan a sus prácticas locales de alimentación. Las personas encargadas de la preparación de estos los adaptan para facilitar su consumo y en este proceso es donde la comunidad termina por apropiarse de ellos e introducirlos en su cotidianidad alimentaria. Los programas de abasto de alimentos implementados en la comunidad parten de una visión de modernidad promovida por instituciones de desarrollo que se resguarda a través de la participación comunitaria para promover el trabajo no remunerado y se articula con la lógica capitalista.

Al respecto, AYORA y VARGAS (2005) explican que mientras la sociedad tradicional, la producción y el intercambio de regalos permanecen ligados a la localidad en la sociedad moderna el mercado rige la producción y las formas mercantiles y monetarias de intercambio. Estas nuevas formas de economía se caracterizan por la expansión mundial del capitalismo que favorece el desarrollo de la forma industrial de producción.  Por lo tanto, se está ante una realidad compleja, en la que las lógicas culturales campesinas se reconfiguran con las lógicas modernas de los programas sociales para poder funcionar al interior de las comunidades. Por un lado, los miembros de la comunidad esperan obtener alimentos a través de los programas sociales pero, por otro, no pueden acceder a una competencia justa con el mercado. Esto hace que los alimentos que ellos producen de manera local no puedan formar parte de los programas que reciben y están a expensas de los precios del mercado. La preparación de alimentos utilizada en los programas de abasto de alimentos mantiene la misma estructura: sopa o arroz y guisado; sin embargo, la apariencia y el sabor de algunos de los productos industrializados proporcionados parecen no importar para los encargados de estos; pero la gente realiza estrategias de preparación de platillos de acuerdo con los usos y prácticas locales para favorecer su consumo.
De esta forma, se observa que los miembros de la comunidad no actúan como meros receptores de los programas de abasto de alimentos, sino que participan para su funcionamiento local y que la modernidad promovida por los programas de abasto de alimentos no excluye las prácticas tradicionales de la población. Es más, estos programas no funcionarían sin estas prácticas locales que permiten adaptar las propuestas gubernamentales a la realidad local de las comunidades receptoras.
Finalmente, en la comunidad se consume una gran variedad de alimentos y bebidas; sin embargo, los programas de abasto de alimentos han favorecido el consumo de algunos productos que no formaban parte de las prácticas locales de alimentación, como soya, carne deshidratada, chilorio, huevo en polvo o verduras enlatadas. Su consumo es mayor en los  programas con funcionamiento supervisado.

En los programas sin supervisión, algunas personas deciden no consumirlos porque no están adaptados a sus condiciones físicas, les implican un mayor gasto o porque simplemente no les gusta su sabor. De esta forma se observa que la modernidad promovida por los programas de abasto de alimentos se reconfigura en la comunidad, dando lugar a una forma diferente de modernidad alimentaria que no era la pensada por el programa ni por lo que las personas tenían en la comunidad. Esto demuestra que hay diferentes formas de modernidad alimentaria de acuerdo con un lugar y momento dado.

Considerações Finais

Los hallazgos principales de este capítulo se pueden resumir en los siguientes cinco puntos:
1) La obtención de alimentos pasó de un sistema de agricultura y recolección a un modelo de abasto con acceso a alimentos industrializados, favorecido por los programas de gobierno. Estos parecen no considerar los repertorios alimentarios de uso común de los miembros de la comunidad y envían productos que no se acercan a sus prácticas alimentarias locales.
2) Los programas de abasto de alimentos, por un lado, favorecen a las empresas de alimentos y, por otro, generan relaciones de dependencia con la comunidad. Este doble juego es un claro ejemplo de las perversiones que pueden generar los procesos de modernización generados por la intervención gubernamental.
3) La modernidad promovida por los programas de abasto de alimentos no excluye las prácticas tradicionales de la población. Esto se observó cuando las encargadas de la preparación de alimentos en el Desayunador Escolar Comunitario DIF y en el Comedor Comunitario Sin Hambre adaptaron los platillos, de acuerdo con los usos y prácticas locales para facilitar su consumo. En este proceso es donde la comunidad termina por apropiarse de ellos, por domesticarlos e introducirlos en su cotidianidad alimentaria.
4) Los programas de abasto de alimentos han favorecido el consumo de algunos productos que no formaban parte de las prácticas locales de alimentación. Su consumo es mayor en los programas que supervisan su funcionamiento.

5) La modernidad promovida por los programas de abasto de alimentos se reconfigura en la comunidad, dando lugar a una forma diferente de modernidad alimentaria. En el caso de la comunidad matlatzinca, esta se caracterizó por la reconfiguración y adaptación local de los productos industrializados que reciben a través de los programas de abasto de alimentos para favorecer su consumo.

Por lo tanto, esta investigación demuestra que los miembros de la comunidad no actúan como meros receptores de programas sociales, sino que participan de manera activa en su funcionamiento. Los programas sociales son apropiados, transformados y reformulados a la realidad local por los miembros de las comunidades que los reciben (LONG, 2007). En conclusión, las transformaciones alimentarias no se refieren solo a la inclusión o exclusión de platillos en la dieta de las personas sino que son una manifestación de cambios en procesos políticos, económicos y culturales de orden global y local. En la comunidad matlatzinca de San Francisco Oxtotilpan, la modernidad alimentaria promovida por los programas de abasto de alimentos no excluyó sus tradiciones. Esta modernidad fue reconfigurada y adaptada localmente, lo cual originó una forma diferente de modernidad de acuerdo con su cotidianidad y a su manera de vivir.

 

Referência bibliográfica: 

  1. AYORA, Steffan e VARGAS, Gabriela. Modernidades locales. Etnografía del presente múltiple. México: Instituto de Cultura de Yucatán y Universidad Autónoma de Yucatán, 2005.
  2. GALLINA, Andrea e VERRIER, Roberto. Actores, Agencia y Etnografía: el Análisis de Interfases y la Extensión Rural. En: Poder y participación en la era de la globalización. Montevideo: Ediciones Trilce, 2006.
  3. GARCÍA, Néstor. Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Ed. Grijalbo, 1999.
  4. GRACIA-ARNAIZ, Mabel. Comer bien, comer mal: la medicalización del comportamiento alimentario. Salud Pública de México, 2007; 49: 236-242.
  5. HAMMERSLEY, Martyn e ATKINSON, Paul. Ethnography. Principles in practice. London: Ed. Routledge Tylor & Francis Group, 2009.
  6. HOBSBAWM, Eric e RANGER, Terence. La invención de la tradición. Barcelona: Ed. Critica, 2002.
  7. LAPLANTINE, François. A descrição etnográfica. Tradução de João Manuel Ribeiro Coelho e Sergio Coelho. São Paulo: Terceira Margem, 2004.
  8. Le Bihan, Geneviève, Delpeuch, Francis y Maire, Bernard. Alimentación, nutrición y políticas públicas. Francia: Instituto de Investigación para el Desarrollo, 2002.
  9. LONG, Norman. Sociología del desarrollo: una perspectiva centrada en el actor. México: El Colegio de San Luis/ CIESAS, 2007.
  10. MINTZ, Sidney. Sabor a comida, sabor a libertad. México: Ediciones de la Reina Roja, 2003.

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