Introducción: La investigación se centra en la arquitectura socialmente integrada como una forma de fortalecer la sostenibilidad urbana y el sentido de pertenencia en comunidades marginadas de Montemorelos, Nuevo León. Se basa en la premisa de que el entorno construido es también un espacio de significados, emociones y prácticas sociales que configuran la vida comunitaria.
Objetivo: Comprender e interpretar los significados, emociones y procesos de apropiación del entorno urbano construido por estudiantes y docentes involucrados en proyectos de servicio comunitario en tres comunidades de Montemorelos, con el fin de establecer los principios de un modelo de arquitectura socialmente integrada aplicable a contextos comunitarios similares y capaz de orientar intervenciones participativas en etapas posteriores.
Metodología: Se utilizó un enfoque cualitativo basado en paradigmas interpretativos y sociocríticos, articulado desde una perspectiva epistémica experiencial. El diseño de la investigación se estructuró como un estudio de caso múltiple en tres comunidades urbanas. Se realizaron entrevistas semiestructuradas con estudiantes y docentes involucrados en proyectos de servicio comunitario, y la información se analizó mediante el método GLATER, lo que permitió identificar significados, emociones, tensiones y patrones de interacción relacionados con el espacio público.
Resultados: Los resultados muestran seis categorías centrales: percepción emocional del espacio (orgullo, tristeza, esperanza), diseño comunitario y participativo, responsabilidad colectiva por la sostenibilidad, desafíos sociales en la gestión del espacio, procesos de concientización y transformación social, y proyección de futuro de la comunidad. Estas categorías revelan tanto la conexión emocional con el entorno como las tensiones derivadas de la resistencia al cambio, la falta de confianza y la presencia de prácticas colaborativas emergentes.
Conclusiones: Los hallazgos sugieren que la arquitectura tiene el potencial de convertirse en una herramienta de transformación social cuando se basa en procesos de diálogo, participación genuina y construcción de confianza. Si bien persisten obstáculos estructurales, los procesos emergentes de apropiación comunitaria fortalecen el sentido de pertenencia y guían el camino hacia una segunda fase de investigación-acción.