Panorama de la situación de la infancia afrodescendiente en Uruguay

Vol 10, 2022 - 146827
Oral
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Resúmenes

Raza y etnia son determinantes centrales de la desigualdad en América Latina. Los afrodescendientes en la región presentan menores ingresos, menores niveles educativos e inserciones laborales más precarias que el resto de la población (Ñopo 2012; Banco Mundial 2018). Los estudios cuantitativos sobre desigualdad racial en Uruguay han puesto el foco en diversos aspectos y han señalado las múltiples disparidades de bienestar y logros entre afrodescendientes y no afrodescendientes.

En Uruguay, los y las afrodescendientes representan 8.1% de la población, constituyéndose como la minoría étnico-racial más importante del país (Cabella et al. 2011). Uruguay no es ajeno a las dinámicas de estratificación racial de la región. Los estudios cuantitativos sobre desigualdad racial en el país han puesto el foco en las características sociodemográficas de la población afrodescendiente, y en las brechas en logros educativos, ingresos, pobreza, y bienestar multidimensional, con estudios que han abarcado la población general o centrados en la infancia y adolescencia.

El objetivo central de esta investigación fue analizar distintas dimensiones del bienestar de la infancia y la adolescencia afrodescendiente en Uruguay durante el período 2006 a 2019. Se estudiaron las privaciones y la evolución en la brecha de varios indicadores asociados al bienestar multidimensional de niños y adolescentes afrodescendientes y no afrodescendientes, y los hogares a los que pertenecen. Este análisis fue posible a partir de 2006, año en que la ascendencia étnico-racial empezó a ser relevada de forma sistemática en las principales encuestas del país.

Se construye un índice de privaciones múltiples (IPM) para niños, niñas y adolescentes afrodescendientes y no afrodescendientes a partir de la metodología propuesta por Alkire y Foster (2011). Las dimensiones estudiadas son cinco: hacinamiento, condiciones estructurales de la vivienda, educación, confort, y vida y salud. Esta última dimensión está compuesta por origen del agua, suministro del agua, y saneamiento.

Todos los indicadores mejoran en el período, pero las brechas étnico-raciales persisten. Los niños y adolescentes afrodescendientes están en peores condiciones de partida: nacen en hogares donde los adultos tienen, en promedio, menores niveles de ingreso, menor nivel educativo y trabajos con peores condiciones; residen, en promedio, en viviendas construidas con materiales de peor calidad, con peor acceso al saneamiento y al agua corriente y con mayores grados de hacinamiento que sus pares no afrodescendientes. Además, e indudablemente ligado a lo anterior, los adolescentes afrodescendientes presentan peores trayectorias educativas en educación media, con menores tasas de asistencia y mayores niveles de rezago que el resto de la población.

En el período analizado, el IPM se reduce prácticamente a la mitad en ambos grupos, pasa de 0,28 a 0,13 entre los afrodescendientes y de 0,15 a 0,07 entre no afrodescendientes. A la vez, aunque la diferencia entre los dos grupos persiste, se reduce de 0,13 a 0,06. La caída del IPM se explica fundamentalmente por una reducción en el número de personas privadas; mientras que el número promedio de privaciones entre quienes identificamos como pobres multidimensionales prácticamente no varió en el período.

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Instituciones
  • 1 Universidad de la República
  • 2 UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA DEL URUGUAY
Eje Temático
  • 2. Demografía de los pueblos indígenas y afrodescendientes
Palabras Clave
Desigualdad étnico-racial
Bienestar multidimensional
Infancias y adolescencias